Otra forma de acompañar

En Fundar, uno de los ejes principales del trabajo del programa de Derechos Humanos y Lucha contra la Impunidad es el acompañamiento a familiares de personas desaparecidas en su exigencia por verdad y justicia, y en la búsqueda por la localización de sus seres queridos, así como en procesos de interlocución y en la creación de leyes y políticas públicas. En estos procesos desarrollamos metodologías para la participación de las víctimas que buscan “traducir” su experiencia y sus demandas en un lenguaje que pueda ser escuchado en los espacios oficiales e incluido en la redacción de las leyes.

Desde nuestra experiencia, la “traducción” no es un tema solamente técnico, pues tiene implicaciones políticas sobre quiénes pueden hablar y quiénes pueden ser escuchadas o escuchados en determinados contextos. Cuando no se reflexiona sobre esto, queda un punto ciego en nuestro trabajo, en el que se reproduce un cierto orden político, donde las víctimas ponen la “materia prima”, es decir, el testimonio, mientras que organizaciones e instituciones se encargan de las definiciones políticas.

Cambiar de lugar

Por ello, hemos reflexionado sobre las formas de silenciamiento, disciplinamiento y apropiación del testimonio de las víctimas, que ocurren en un circuito de poder del que también formamos parte las organizaciones de la sociedad civil, a veces con las mejores intenciones y otras, como forma de legitimar nuestro lugar o nuestras propuestas políticas. Como Centro de Investigación dedicado al análisis de políticas públicas, decidimos mirar hacia el activismo y los cuestionamientos en sectores de la academia comprometidos con la descolonización de la investigación para repensar nuestra manera de vincularnos y crear desde la retaguardia, trabajando en conjunto para hacer posibles los cambios sociales y políticos que buscamos ver en México.

La llegada de la pandemia por COVID-19 nos confrontó con la necesidad de generar otras formas de acompañamiento y vínculos solidarios. Reconocimos que era una oportunidad para proponer algo distinto a los espacios a los que generalmente son convocadas las víctimas, como talleres o capacitaciones. Así, conformamos un grupo al interior de Fundar para impulsar un taller de creación literaria, en un espacio seguro y de confianza. El equipo encontró en la escritora Brenda Navarro a una cómplice, que se identificó con la visión del proyecto y acompañó de manera comprometida a las y los familiares en todo el proceso.

Taller de creación literaria

La ruta de publicación fue trazada en conjunto con las ahora autoras y autores, tomando en cuenta su seguridad y enfatizando la importancia de reconocer el texto como una obra literaria, a diferencia de otros productos que hemos elaborado desde Fundar. Nuestra voz no está en el libro, pues este proceso nos deja aprendizajes y abre un nuevo camino para imaginar otras formas de acompañar y construir narrativas sobre la violencia, en primera persona, desde las víctimas.

No hay lugar en este país vio la luz el 31 de agosto de 2021 en una presentación virtual arropada por sus autoras y autores. Fue reditado en 2025 para seguir haciendo resonar las voces de quienes luchan a diario por justicia ante una crisis desmedida.